Lima

30 y 31 .05 y 01 .06.2009:

Lima, la superpoblada capital del Perú con sus casi 10 millones de vecinos ¡alberga a uno de cada tres peruanos!. Para dar cobijo a este montón de gente la ciudad ha engordado hasta no caber en sus costuras originales invadiendo todo lo que encontraba a su paso: valles, cerros, llanuras, etc.. ¡Otra colmena tipo Sao Paulo o La Paz!.


Como casi todas las ciudades ésta también tiene, al menos, dos caras u "orillas". Pero yo, en esta ocasión, he ejercido de "gringo" y me he circunscrito a la "orilla blanca": el centro histórico, el residencial y lujoso Miraflores -en donde me alojo- con sus elegantes quintas, palacetes y casas solariegas blasonadas que jalonan sus amplias, limpisimas y ordenadas avenidas.



La "orilla negra" de Lima -aunque se intuye cuando entras con el bus- no voy a ir a visitarla, pues salí tan harto de la destrucción, ruina, miseria y pobreza de Pisco que necesito "desescombrarme" mentalmente yo también.



Por primera vez no he visto en todo el día ni un solo puesto callejero, ni vendedores ambulantes ni rastrillos ¡ni apenas mendicidad!. Si he visto, en cambio, cantidad de policías en las calles, docenas de cadenas de "fast-food" y docenas, a su vez, de grandes superficies comerciales.



Ni siquiera se ven las típicas "cholitas" con su colorista vestimenta (puede que todo esto se deba a que es fin de semana y estas partes de la ciudad están muy controladas, no sé). De vez en cuando da gusto hacer de turista e ir a pasear por los centros comerciales -necesito renovar parte de mi escasísimo ajuar-, sentarse en una terraza de mesas con mantel de hilo y tomarte un café mientras ves pasear a la "gente guapa" del elegante vecindario.



Me he dado un voltio por las playas de Miraflores viendo jugar al boley-playa y esperando pacientemente a ver la puesta de sol. Tempranito me he ido a dormir para recuperar parte del sueño atrasado que acumulo.



Al otro día por la mañana lo típico: Plaza de Armas, Catedral, Iglesia y convento de San Francisco (con sus enormes catacumbas en donde hay inhumados, según registros de los franciscanos, unas 25.000 almas. ¡Es el mayor osario que he visto!. Por todas partes enormes montañas de huesos apilados por categorías: fémures, tibias, peronés, coxis, cráneos, etc.. Ademas de los montones de huesos, también hacen composiciones "artísticas" colocando cráneos en círculos y, entre circulo y circulo, como si fueran los radios de una rueda de bicicleta, hileras de tibias ¡todo muy artístico!).



Aunque, después de lo del cementerio de Chauchilla, no voy a colgar fotos pues supongo que el cupo de macabrismo ya estará bien cubierto.



Por la tarde una de museos: el de la Nación que, a pesar de tan rimbombante titulo, es muy poca cosa. Algún ejemplar excepcional camuflado entre mediocridades del arte actual peruano (un pobrísimo remedo de su glorioso y riquísimo pasado cultural).



En cambio el Museo Rafael Larco Herrera me ha asombrado y sorprendido gratamente. He aprendido mas en este pequeño (solo 3 salas) pero excepcional museo sobre las distintas culturas andinas pre y post-colombinas (desde el 3000 AC) que en todo lo que anteriormente llevo visitado en museos, ruinas, exposiciones, etc.. La calidad de las colecciones de cerámica, metalurgia, textil, ornamental, etc., es insuperable.



Ademas esta explicado con un sencillez asombrosa sin omitir nada importante. Rafael Larco fue un enamorado de las culturas indígenas de su país y, fruto de ese enamoramiento, empezó a coleccionar, clasificar, comprar, excavar, etc las diferentes culturas que pasaron por Perú, Chile, Bolivia, Ecuador, etc.: Chavines; Moches; Waris (o Huaris); Chimus; Nazcas; Paracas; Vicus; Lambayaques; Tiahuanacos; Chachapollas, Incas, etc. Muchos años después de su muerte, su legado, este museo, aun rezuma el amor y la pasión que este hombre puso en su trabajo.


Otra peculiaridad del museo es que permite el acceso a sus depósitos y almacenes en donde reposan, perfectamente ordenados y clasificados, mas de 45000 objetos: cerámicas fundamentalmente, esculturas líticas, etc., que dan una visión de conjunto única de las culturas sudamericanas.



La cerámica, tanto la expuesta como la almacenada, es el documental mas perfecto que se pueda hacer de la vida, pensamiento, religión, etc., de esta culturas. Debido a que apenas hacían dibujos (salvo en la cerámica), que no tenían un alfabeto útil (la mayoría de estas culturas eran ágrafas), las representaciones en barro, piedra y cerámica de todo su quehacer: escenas diarias, épicas, mitológicas, científicas, etc., se plasmaban en estos soportes con un grado tal de detalle que ha permitido a arqueólogos, historiadores, sociólogos, etc., hacerse una idea muy precisa de como vivían, pensaban, sentían, en que creían, que les preocupaba, que les ocurrió, etc., etc., etc..



Esta especie de enciclopedia cerámica visual (los alfareros eran los fotógrafos de esas culturas) tiene una perfección en su ejecución, en especial los de la cultura moche o mochica, que se puede ver como plantaban, como cosechaban, como celebraban las buenas cosechas, como preparaban los alimentos, etc., o como cazaban y pescaban, que clase de animales y peces obtenían, que enseñaban a sus escolares, como guerreaban, que clase de armas portaban, que les hacían a sus prisioneros (como los sacrificaban a sus dioses), etc., etc..



Tienen una colección de cerámicas y esculturas sobre temas médicos impresionante, como operaban: trepanación de cráneos, amputación de extremidades, ¡cesáreas!, como malformaban los cráneos de la clase dirigente (era señal de alto rango-, etc.). Representación de enfermedades y malformaciones: siameses, hidrocefalia, labios leporinos, cojeras, jorobados, viruelas, enfermedades venéreas, etc., etc..



La orfebrería es de filigrana, salvo los adornos corporales tipo peto, orejeras, collares, etc., que eran usados con el único fin de "vestirse de oro" a imitación de su dios: el Sol.



Con todo, lo mas visitado y conocido del museo es su increíble colección de piezas de arte erótico. Una especie de Kamasutra andino, elaborado en cerámica, absolutamente explicito (me perdonareis que no haga una descripción detalladas de las posturas y las escenas ... ¡que ya sois mayorcitos!. Colgaré algunas fotos triple XXX. ¡Abstenerse niños y asimilados!.



En otro museo he visto algo radicalmente distinto: una exposición ontológica y muy documentada ¡sobre la patata! que, como sabréis es original del Perú. Este tubérculo ya fue cultivado en estas tierras hace 8000 años y se han registrado ¡mas de 2000 variedades distintas de papas!. Interesantísima exposición en justo y merecido pago de gratitud, pues la deuda de los europeos con este alimento, que nos ha quitado el hambre durante siglos -que se lo digan a los irlandeses- es eterna.



Después he visitado el Museo de la Inquisición, en donde hay todo un muestrario de útiles de torturas aplicados en la sede limeña de esta "noble institución". También muy instructivo. Y, hablando de instrumentos de tortura, si la Inquisición llega a conocer otro instrumento diabólico "el asiento de bus boliviano" (con varios muelles sobresaliendo en el asiento, una barra metálica en la espalda, las rodillas encajonadas en un espacio canijo y con las rodillas del de atrás clavandosete en los riñones y moviéndose como si fuera una batidora) y ponen ahí un par de horitas sentados a la bruja de turno, al judío no converso o al apostata recalcitrante ... estos abjuran de su fé, de sus practicas . . . o confiesan haber matado a Kennedy o lo que sea.



A pesar de mis buenas intenciones me he dejado arrastrar otra vez por "el lado oscuro" y, en mi ultimo día en Lima, he visitado "la otra orilla". Y... queda confirmado: ¡¡Lima también es Perú!!, con sus mercadillos, sus cholitas, sus escenas callejeras de venta ambulante ........ etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario