El "horno" de Santa Marta

23 y 24.07.2009:

Otro viaje de un día completo, pero sin el encanto del de días anteriores. Al principio bien, excelente incluso, pues la carretera discurre primero por una de las crestas montañosas que forman en Cañón del Chicamocha (el segundo mas profundo del mundo después del Cañón del Colca en Bolivia -donde los cóndores-). Luego se baja, por una carretera alucinante, hasta lo mas profundo del valle, por donde discurre el río Chicamocha. Pero luego, de forma paulatina, el paisaje va cambiando de montaña a llano y luego a sabana. Que no es que sea feo ¡en absoluto!, pero después de un par de horas el paisaje, siempre uniforme, se vuelve monótono.

A pocos kms. de llegar a Santa Marta, en los aledaños de un pueblo llamado, con mucho tino, Ciénaga, el terreno pasa a pantanoso con un calor (al llegar a Santa Marta a las 9 de la noche aun hacen 39º) y una humedad y, claro, su inevitable complemento: mosquitos a millones.

Llego de noche y las calles (a pesar de ser considerada la ciudad como una de "las 3 perlas del Caribe" junto con Barranquilla y Cartagena de Indias -única que merece tal galardón-) tienen muy mala pinta.

Tengo que dormir toda la noche con el ventilador de la habitación a tope a pesar del ruido que hace el muy mam... por el calor. Me he duchado dos veces en la noche con agua "fría" (por aquí no hay agua caliente... lógicamente) y el remedio creo que ha sido peor.

Antes de amanecer se desata una estruendosa tormenta tropical con truenos que hacen temblar la cama y relámpagos que, con su iluminación, convierten la noche en día.

Cerca de aquí esta uno de los mejores parques de Colombia, el P.N. de Tayrona y uno de los grandes destinos del turismo de aventura: la Ciudad Perdida de los Tayrona. Es una excursión de 6 días andando por la selva para hacer los 95 kms. hasta las ruinas perdidas en medio de la jungla. Todas las guías de viaje ponen muchos reparos a la excursión por ser zona de guerrilla y narcotráfico (por aquí estas dos lacras van unidas). Hace un par de años incluso se visitaba -como una atractivo turístico mas- un campamento de elaboración de pasta base de coca en la selva antes de llegar a las ruinas (lógicamente no te dejaban tomar fotos).


Yo la verdad tenia la sana intención de hacerla a poco que me aseguraran que la zona era segura y estaba bien protegida por los soldados que pueblan toda Colombia de un extremo a otro. Pero lo que me esta haciendo dudar el hacerla o no, no es la seguridad, sino el intensísimo calor y humedad que hace por aquí y que se multiplica, por dos, en la selva, junto con las toneladas de mosquitos por metro cuadrado. ¡Ya veremos!.

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