MAUSOLEO DEL IMÁN REZA (MASHHAD)

La visión del complejo del santuario con los diversos edificios que lo integran provoca una sensación de grandiosidad (mas de 500.000 m2) y de solemnidad difícil de explicar. Es uno de los mas importantes y esplendidos monumentos de Irán de un altísimo interés artístico y de una trascendentalidad única en lo religioso. La influencia mística de este lugar es comparable a la de La Meca , en Arabia Saudí.

Visto desde fuera hay dos elementos que destacan y, en seguida, llaman tu atención: la cúpula dorada que cubre la tumba del Imán junto con sus minaretes todo de oro y, la otra, la inmensa cúpula azul turquesa de la mezquita Goharshad, también en el complejo. El resto de edificios y minaretes componen un paisaje que, sin destacar, armonizan el conjunto.

La construcción de este santuario la ordenó el rey safavida Abbas I, entre el 1.599 y el 1.607. Los dos minaretes y la cúpula son, todos ellos, de oro. En los minaretes la zona dorada ocupa la parte alta,mientras el resto esta recubierto de azulejos. La cúpula se sustenta sobre un altísimo tambor, también de oro, en el que destacan las diferentes inscripciones caligráficas de versos del Corán El resto del Mausoleo esta exquisitamente decorado con azulejos y mosaicos con temas geométricos y florales en donde dominan los colores azul, celeste y turquesa combinados con verdes y amarillos. El conjunto está considerado de los de mayor calidad del país (¡y eso en Irán es mucho decir!).

El túmulo interior que alberga el sarcófago con los resto del Imán es una esplendida arca enrejada de grandes dimensiones recubierta completamente de oro con incrustaciones , en bellisimas composiciones, de piedras preciosas, perlas, etc., y unos versículos del Corán en caligrafía cúfica en oro maravillosamente trabajados. Todas las puertas que dan acceso al recinto sagrado (creo que son ocho) son de oro y plata, así como la reja que separa el túmulo del fervor religioso de los fieles que se apelotonan pugnando, hasta casi asfixiarse, por tocarla y besarla. Las escenas de júbilo y las caras de emoción, algunas llorosas, otras casi en trance, etc., de la gente son conmovedoras. De vez en cuando algún "espontaneo" grita -supongo yo- algún versículo del Corán u oración que es, inmediatamente, contestada por los asistentes a coro y al unisono.

Al igual que en los otros santuarios (casi todos de miembros de la familia del Imán Reza) pero en este todavía mas, salgo vivamente impresionado y emocionado de ver como la gente vive su fe (especialmente -y en esto no son nada originales- por las mujeres que forman grupos repartidos por los diferentes patios del complejo de muchos miles de ellas).

Hoy, segundo día que lo visito, ha sido muy especial. Era por la tarde-noche y, como estamos en el Ramadan (mes de ayuno musulmán en que -teóricamente- no pueden ni comer ni beber entre la salida y la puesta del sol) la puesta de sol tiene un significado muy especial. Es impresionante ver a esos miles de personas orando a la vez -haciendo las genuflexiones juntos, etc.- mientras suenan un grupo de tambores y trompetas instalados en una torre que van, poco a poco, incrementando el ritmo hasta llegar al momento álgido de la hora oficial de la puesta del sol, en que -con paquetes de comida que han ido repartiendo los cientos de vigilantes del complejo compuesto por una botella de agua, un zumo de frutas y unos dulces- rompen el ayuno, se felicitan con jubilo, se ríen y lo celebran. ¡¡De verdad, algo que impresiona!!.

Este es de esos sitios en los que no se puede hablar con la cabeza sino con los sentimientos y la emoción y que no se comprenden -ni se explican- con prosa, por muy recargada que sea, ni con verborrea. Es algo, al menos para mi, imposible de explicar y solo el hecho de estar allí viéndolo le da una explicación o, al menos, un sentido.     

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